Fiesta de Cristo Rey en Burlada

 

Como es habitual, en la Casa de Ejercicios de Burlada, comenzamos a celebrar nuestra gran fiesta de CRISTO REY, de víspera. A las seis y media de la tarde empezó a llegar la gente, personas todas ellas muy allegadas a la casa, personas que tienen gran cariño a la Congregación y a cada una de las Hermanas. Que vibran con nosotras, admiran nuestro carisma, nuestra espiritualidad, y muchas de ellas participan de la misma. Llegaron también varios Sacerdotes y el Sr. Arzobispo Don Francisco Pérez, que presidió la Eucaristía.

A las siete y media, reunidos todos en la Capilla se dio comienzo a la celebración. Fue una Eucaristía preciosa, animada por el coro de jóvenes de la Parroquia del Corazón de Jesús de Pamplona.

Nuestro Sr. Arzobispo dirigió unas palabras muy sentidas, cercanas, cariñosas… a las Hermanas y también a los jóvenes y no tan jóvenes que llenaban la capilla. Dijo con mucho entusiasmo que “La solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, nos invita a repetir con fe: “Venga tu Reino". Entre otras muchas cosas bonitas e importantes para nuestra fe, resaltó Don Francisco estas dos frases: “He venido al mundo para ser testigo de la verdad” (Jn. 18, 37a) haciendo mucho hincapié en: “todo el que es de la verdad, escucha su voz y lo reconoce como Rey. Este es el ámbito universal del reino de Cristo.
“Jesucristo es testigo fiel” (Ap. 1, 5). Es testigo fiel, porque revela el misterio de Dios y anuncia el Reino ya presente. 20
Es el primer Servidor de este Reino. "Obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz" (Flp. 2, 8), testimoniará el poder del Padre sobre la creación y sobre el mundo. Y el lugar del ejercicio de su realeza es la cruz. Pero su muerte representa una confirmación del anuncio evangélico del Reino de Dios.
Nos animó a ser testigos fieles de la verdad siguiendo el ejemplo de Jesús, el Maestro, el primer servidor, sirviendo a nuestros hermanos principalmente a los más desfavorecidos y menos apreciados en este mundo. Dándole a conocer a cuantos no le aman porque no le conocen. “Ser testigos” para que El sea conocido y amado en el mundo entero.

Finalizada la Eucaristía, pasamos todos al comedor para compartir también la mesa. Había cosas muy sabrosas, preparadas con mucho cariño. Poco a poco se fueron retirando contentos y muy agradecidos por haberles invitado a compartir con la Comunidad en ese día tan grande.

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