Este verano, en el mes de agosto, cuatro hermanas junioras: Sandra, Catalina, Amparo y Cristina, realizaron la experiencia de los Ejercicios de mes según el método Ignaciano, en la Casa de Ejercicios de Pedreña (Cantabria). El modo más hermoso para estas cuatro jóvenes, de vivir el verano: “Los Ejercicios Espirituales son todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar así mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos”1 Tuvieron una hermosa experiencia de Dios, un tú a tú, un cara a cara, un corazón a corazón, dejándose impactar en el núcleo último de su persona para irse poco a poco configurando con Él. Pero dejemos que alguna de ellas nos cuente:
PEDIR GRACIA PARA QUE ENTERAMENTE RECONOCIENDO..
.PODAMOS EN TODO AMAR Y SERVIR A SU DIVINA MAJESTAD.
Al mirar hacia atrás y ver cada día con más claridad lo que ha supuesto para mí esta experiencia brota una inmensa acción de gracias y el deseo de que durante mucho tiempo no se caiga de los labios esta petición „Conocimiento interno de tanto bien recibido para que ENTERAMENTE RECONOCIENDO‟... (Esto es reconocer desde la gratitud y la admiración, desde la acción de gracias y el asombro) pueda en todo Amar y Servir a su Divina Majestad‟.
Por si alguien no lo sabe me refiero al Mes de Ejercicios que hemos hecho algunas junioras en la Casa de Pedreña durante el pasado Mes de Agosto. Y para empezar quiero reconocer y agradecer la labor, la oración y todos los detalles de las hermanas; Pilar, Esther, Celia, Pilar y Judit, que en todo momento nos han hecho sentir en casa y han estado pendientes para que pudiésemos dedicarnos „a buscar la mejor parte‟.
También doy gracias por el entorno, la Bahía de Pedreña ha sido en muchas ocasiones un retablo donde poder encontrarnos con el Señor que se manifiesta en la Belleza de sus criaturas.
Como no recordar a los dos directores que se han volcado en esta experiencia, gracias a Antonio y a Paco por habernos colocado „inmediatamente‟ delante de nuestro Creador y Señor.
Y también una acción de gracias y la admiración por los compañeros, en especial por las „carisime sorelle‟; gracias Cristina, gracias Sandra, gracias Catalina. Como una pequeña comunidad hemos procurado ayudarnos en todo y dar el único testimonio que el mundo necesita ¡Ved como se aman!
Además ha sido un regalo los otros 36 ejercitantes, orar juntos y compartir en los días de descanso la historia de salvación y de vida nueva que Dios hace en cada uno.
Y como no GRACIAS A DIOS, por regalarnos su Presencia, por entablar un diálogo de Amor con cada uno de nosotros, por hacerse Padre Misericordioso y por llamarnos a „vivir en la libertad de los hijos‟… en una actitud de discernimiento preguntando continuamente ¿Qué quieres que haga?
Gracias a todos, a la Congregación, a nuestras comunidades y todos los que habéis rezado por nosotros.
San Ignacio dice que „es lo mejor que se puede desear‟, y nosotras pensamos lo mismo.
Las palabras se quedan cortas y es difícil traducir a nuestro lenguaje el lenguaje de Dios….así que compartimos con vosotras este recuerdo de nuestro Mes de Ejercicios".
|