Profesión Perpetua de Susana López Barrajón

Votos Perpetuos
6 de Mayo 2007

Queridos amigos comparto con vosotros, aunque sea brevemente, algo de lo que viví el pasado 6 de Mayo en la ceremonia de los votos perpetuos. Querría sobre todo hacerlo con mucha sencillez, es algo que he ido experimentando en la relación con Dios, necesito hablar de Él como Aquel que respeta inmensamente todo lo humano y la normalidad del día a día.
El tiempo de preparación lo he vivido con mucha tranquilidad y gozo, el Señor me ha regalado experimentar unos meses de paz y sobretodo de confirmación en el deseo de entregarme totalmente a Él. Ha resonado mucho en estos meses las palabras "consagración perpetua", no es sólo una consagración para esta vida, sino para siempre, para toda la eternidad.
Fue muy bonito vivir este acontecimiento en la capilla de la casa de Ejercicios de Madrid, aquí fue donde el Señor me salió al encuentro y donde he vivido muchas cosas después. Mi familia estaba muy contenta, recordaba aquel 2 de Febrero del año 1999 cuando a todos les costó tanto que yo ingresara en la Congregación; y ha sido muy bonito ver como a lo largo de estos ocho años cada uno ha ido viviendo un proceso de aceptación hasta llegar a un conocimiento mas profundo de lo que significa la entrega e incluso en algunos casos, una relación mas intensa con el Señor. Esto ha sido uno de los mayores regalos.
Otro de los grandes regalos fue poder vivir este momento rodeada de mi comunidad y de varias hermanas de otras comunidades que quisieron acompañarme en este día. Ha sido muy curioso ver como ese sentido de pertenencia ha ido creciendo también en el día a día; he aprendido a querer a la Congregación y a querer lo mejor para ella.
Encontrarme también con tantas caras conocidas de amigos, antiguos compañeros de trabajo, personas de los distintos grupos que vienen por la casa y varios sacerdotes jóvenes que quisieron concelebrar fue un motivo más de agradecimiento.
Presidió la ceremonia el P. Elías Royón, fue muy sencilla y a la vez muy intensa, en la que traté de vivir lo que se estaba celebrando. Los dos momentos mas especiales fueron el canto de las letanías de los santos, un momento de oración profunda en el que yo sentía que estaba en "otro mundo" y la lectura de la fórmula, que, como fue inmediatamente después de la Letanías y yo sentía tanto gozo, me daban ganas de gritarla.
Transcribo algunas de las palabras de la homilía, en todo momento cercana y cariñosa:
"En esta eucaristía vas a hacer posiblemente el acto de libertad mas importante de tu vida; acabas de reconocerte Esclava del Señor y has manifestado tu deseo de servir a Jesucristo todos los días de tu vida; el deseo de ofrecer tu vida al Señor para que Él la consagre, la haga suya y así Él sea tu Único Señor".
Tocó uno de los temas que más me atraen en el Encuentro con Cristo: la libertad, es increíble ver el inmenso respeto de Dios por la persona y a la vez como te va liberando y llevando a la plenitud:
"Alabamos y agradecemos la bondad y la fidelidad de Dios que hace que nosotros acojamos la llamada y perseveremos en ella. Un don gratuito expresión de un diálogo eterno de amor de Dios con su criatura, el deseo divino de establecer contigo una alianza para siempre, un don que espera una respuesta, generosa, gratuita y libre. Hoy tú, enteramente reconociendo tanto bien recibido le entregas tu ser y tu poseer, tu libertad, tu capacidad de amar, de engendrar vida…
Hoy desde tu debilidad, pero con la fortaleza del Señor te comprometes con este modo de vivir, en él te unes totalmente a Cristo y participando de su propia libertad, sirves al Reino sirviendo a los hermanos. En el Evangelio de este domingo encontramos la medida de esta entrega: "amar como yo os he amado". Esto es en definitiva lo que le prometes esta tarde: amar sin límites, entregarte sin mirar hasta dónde, darte sin esperar recompensa. Porque así te ama Cristo...
He querido grabar en el anillo el nombre de: Susana de Cristo, lo he sentido así desde el principio, con Él fue con quien me encontré sin esperarlo, y es a Él a quien quiero pertenecer.
En la homilía no podía faltar también la mención a esos momentos de cansancio o debilidad que forman parte de la vida:
"En esos momentos, no temas, confía, es el momento de tocar en vivo tu barro, pero a la vez el momento de experimentar de nuevo que el Señor sigue llamando, y continúa siendo compañero de camino. Grítale que se quede a cenar contigo, que te descubra una vez más que es necesario acoger el fracaso y la soledad, olvidar el éxito y las alabanzas y llenar el corazón con el fuego de su Palabra que conduce siempre al Padre y a los hermanos.
Quiero aprovechar también para agradeceros desde aquí tantas oraciones y cariño, que espero que continúen porque esto no ha hecho más que empezar.

Termino con unas palabras de la homilía en la que se hacía una mención especial a todas vosotras, con ellas va también mi abrazo y mi recuerdo para cada una

"Que la vivencia de tus votos, que al amar como ama Jesús, te lleve siempre a tus hermanas, a compartir con ellas los gozos y las alegrías, las penas y los sufrimientos, el deseo de santidad, a compartir con ellas la misión común en bien de la obra de los Ejercicios Espirituales".
Susana de Cristo

 

 

 

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