"Una vasija de barro en manos del
Dios-Alfarero"
Gracias a toda la familia de Esclavas de Cristo Rey, por vuestra vocación, testimonio, oraciones y acogida, como un miembro más de está familia religiosa.
Estos últimos meses de formación para la Profesión Perpetua. Han sido una experiencia rica en vivencias en el Juniorado, que me acogió como un miembro más, donde la formación ha sido rica en contenidos: Constituciones, documentos de la Congregación, temas de la vida consagrada…
Para mi ir al Juniorado, ha sido volver a las raíces de mi experiencia vocacional. Donde empecé a dar los primeros pasos buscando el QUERER de DIOS para mi vida. Acompañada durante ese tiempo por Mª Ángeles Vidaurreta. Hoy doy gracias al Señor por su vocación y su vida, porque me sigue acompañando desde el cielo e intercediendo por mí ante el Padre.
La Profesión Perpetua no es el final de una etapa, sino el principio de una alianza esponsal entre Dios y su criatura. Siendo el centro de mi vida, que marque mi vida a través de los votos. Como expresión de la donación plena de mi persona, de lo que soy y tengo. Una dedicación absoluta al amor y al servicio de Dios.
Desde que entre en la Congregación me visto muy reflejada con una vasija de barro en manos del alfarero. Sabemos que la arcilla puede ser moldeada al gusto del alfarero, arreglada cuando aparecen las primeras grietas con el paso del tiempo.
Mi vasija (todo mi ser) está siendo moldeado por Dios-Alfarero. En muchos momentos he palpado mi debilidad, fragilidad, pero también he experimentado que Dios, ama con locura mi barro, lo toma en sus manos, lo ablanda, modela una vasija nueva e incluso de las grietas, de las limitaciones y debilidades, construye cosas buenas. En esta vasija de barro ha depositado el tesoro del Evangelio.
El día de mi profesión, fue un día de acción de gracias y de entrega total, sintiéndome afortunada por haber sido elegida por el Señor, para formar parte de su proyecto de redención. Me sentía una criatura pequeña ante la presencia de un Padre lleno de amor, que quiere mi colaboración para anunciar su amor a los demás. El hacerla en Murcia, supuso un signo y un testimonio para los murcianos, viendo la alegría y el gozo que radiaba mi vida. Sabiendo que merece la pena encontrarse con Dios y dejarse seducir por Él.
Durante la letanía de los Santos, me sentía llena de gozo escuchando. Sabiendo que toda la Corte Celestial, la Virgen María y la asamblea que me acompañaban, estaban rezando por mí. En el corazón crecían los deseos de entrega con gran generosidad, con la confianza que siempre estarán velando por el don de la vocación.
Cuando proclame la formula de los votos y la firme en el altar, entregaba toda mi vida como ofrenda a Dios y un don para la humanidad, donde queda reflejado el amor de Dios a su criatura.
Es motivo de alegría el sentirme barro en manos del alfarero, el ser moldeado por Él, sabiendo que la vasija no esta terminada por completo, que cada día me va moldeando para semejarme cada vez más a Él. De esta manera ser la vasija, donde el hombre pueda ver el amor de Dios que da sentido a todo el Ser.
Quiero dar las gracias a María, Nuestra Madre, la primera consagrada. En Ella, he ido aprendiendo de la mano de Pilar, a vivir en fidelidad, disponibilidad… A tenerla como modelo, guía y ayuda para llegar al Corazón de su Hijo. En el Corazón de María queda reflejado el Corazón de Jesús: si busco vivir la disponibilidad, la entrega total, la docilidad… los encuentros reflejados en los dos, siendo el espejo uno del otro. Es la síntesis de cómo debe ser un corazón que escucha. Que se pone a disposición de Dios en confianza y entrega total.
Desde el Corazón de María, rezo por todas, para que cada día vivamos nuestra consagración con una entrega total: en amor y fidelidad a nuestro Carisma.
Toñi del Corazón de María
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