Residencia Cristo Rey
C/ Padre Barace, 5
31007
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Nuestra Residencia
Con la finalidad de contribuir más intensamente a la obra apostólica de la Congregación y de modo especial a la labor de intensificación de la vida de fe en la juventud femenina, se tomó en el Instituto la decisión de comenzar una experiencia nueva, abriendo y poniendo en funcionamiento en el mes de Septiembre de 1970, esta Residencia Femenina.
Desde el principio fue muy solicitada, ya que recientemente había comenzado a funcionar la Universidad de Navarra. El ambiente sencillo en que se desarrollaron los primeros años, favoreció la buena adaptación de las jóvenes a esta vida residencial, y con ellas se pudo impulsar el trabajo personal y grupal orientado a mantener y acrecentar los rasgos fundamentales de su vida cristiana, ya que las Hermanas han sido siempre conscientes de que la misión de la Congregación es participar en la única misión de la Iglesia, a la que se contribuye por la fecundidad de nuestra vida consagrada y por las obras apostólicas que nos han sido encomendadas.
Si siempre ha sido de gran importancia la intensificación de los valores cristianos en nuestro mundo, son más necesarios en la actualidad, por el ambiente de alejamiento religioso que se percibe en la sociedad, y de manera especial en buena parte de la juventud, lo cual nos lleva a reflexionar sobre los medios que más puedan contribuir para acercar a todos hacia el Señor.
Por este motivo queremos seguir reflexionando sobre los modos de trabajar pastoralmente con la juventud, para obtener una mayor fecundidad apostólica, tan necesaria en la Iglesia y en nuestro mundo. Y ante esta necesidad deseamos tener siempre presente la Obra especialmente Congregacional de los Ejercicios Espirituales Ignacianos, que por nuestra vida de Oración y con la transmisión de sus enseñanzas, por medios nuevos y variados, acaso muy pequeños, podrán acercar a Dios a las jóvenes Residentes.
Recordando que en este año celebramos con afecto y devoción el Quinto Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que ya de joven estudiante en París acogió la llamada del Señor y se le entregó por entero, y que después, ya Misionero escribía a los jóvenes estudiantes estimulándolos a seguir a Cristo, sin temor a perderlo todo, le pedimos su intercesión en favor de nuestras jóvenes estudiantes para que se acerquen con verdad a los valores evangélicos que harán plena su vida.
A. M. D. G.
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