ACOMPAÑAMIENTO.
Una necesidad actual…
'Hijo busca un hombre que vaya contigo'. Tobías 5
Podemos comparar el acompañamiento espiritual con un viaje. Nuestra vida como peregrinación hacia el cielo, hacia la santidad busca en esta práctica tan antigua de la tradición judeo- cristiana el medio para encontrar a Dios en este camino.
Quien abre su corazón con sinceridad y humildad a un hermano en la fe descubre mediante la gracia y la oración, la luz y las llamadas que Dios tiene para cada uno.
Así hacemos de la vida un diálogo con Aquél que nos ha creado.
…Pieza clave de los Ejercicios Espirituales.
Aquel que se aventura en la experiencia de Ejercicios, debe saber que cuenta con una ayuda inestimable.
Se da la paradoja de que los Ejercicios Espirituales, aún siendo experiencia de la inmediatez de Dios con su criatura, que le habla y le revela su amor y su voluntad en la oración y el silencio, son a la vez una experiencia acompañada, dónde el ejercitante recibe de la mediación de la Iglesia la ayuda para caminar hacia el encuentro con su Creador y Señor.
El acompañante de Ejercicios está llamado a ser neutral como 'el fiel de la balanza', su función consiste en poner al otro ante Dios correctamente, libre de todo condicionamiento y después retirarse.
Su actitud es normativa pero sólo en cuanto al método, además de instruir al que se ejercita, es un guía que orienta, escucha y anima, para que 'siempre se proceda adelante' y al mismo tiempo 'refleja' al ejercitante para que en ese mismo reflejo este pueda discernir el lenguaje de Dios.
El acompañamiento comienza incluso antes de la experiencia porque el ejercitante necesita 'prepararse y disponerse' a la acción de Dios -"dicen que San Ignacio preparó a San Francisco Javier durante tres años antes de darle los Ejercicios"- este es el éxito de los Ejercicios.
Conocer el lenguaje de Dios, y saber discernirlo del lenguaje del mal espíritu o del 'propio lenguaje' de la persona es tarea de los Ejercicios y de la espiritualidad ignaciana. Es tarea que dura toda la vida porque Dios en su providencia habla a cada hombre, actúa en la historia de las personas y hay que saber releer los acontecimientos de cada día para tomar conciencia del paso de Dios por mi vida.
Propio de nuestro carisma…
Llamadas a ser apóstoles a ejemplo de nuestro Padre Fundador, el ministerio de la Palabra en la dirección de las tandas de Ejercicios Espirituales y en toda clase de ayuda a los ejercitantes sigue siendo medio eficaz para llevar a los hombres al encuentro con Dios. (Constituciones, 95)
"La táctica seguida por Don Pedro en la dirección espiritual de los que se la pedían era la misma que él había aprendido de sus maestros los Padres de la Compañía de Jesús, con quien se había confesado desde que era adolescente, bajo la dirección de los cuales había practicado los Ejercicios, y a cuya dirección espiritual seguía sometido pues con regularidad acudía a Tudela a hablar con el P. Ubillos o con el P. Ongay". (Pedro del Sagrado Corazón).
Por nuestras Casas y Colegios pasan cada año miles de personas a quienes acompañamos en su proceso de fe; en la preparación y realización de la experiencia de los Ejercicios; en la búsqueda de la vocación, del estado de vida que Dios quiere para los que han escuchado la llamada a un seguimiento más cercano.
"Pasaba el tiempo, Don Pedro volvió a pensar en la conveniencia de ser jesuita y confidencialmente le escribe al Padre Ongay SJ. "Deseo que me den carta de Hermandad de la Compañía" Encomendó el asunto a Dios con más insistencia y haciendo nuevos tanteos vuelve a sugerir…El calor con que el Venerable Don Pedro solicita esta gracia, no era para una negativa pero los caminos de Dios son diferentes y en la concesión no se partió de ligero. Don Pedro se resinó y así se lo transmite al P. Ongay". (Carta al P. Ongay. Marzo 1926).
Todos ellos pueden encontrar "una hermana que conducida por el Espíritu Santo" les acoja, les escuche, les consuele…y les oriente en el camino de búsqueda de la 'vida verdadera'. (Plan de Formación Permanente)
"El Señor ha puesto bajo mi dirección a María de la Cruz, llamada María Laporta Martínez, a quien hace más de cuarenta años que dirijo... Esto me movió a ser muy devoto de Santa Teresa de Jesús y de San Ignacio, mi Santo Padre.
Desde luego me determiné a no obrar según las inspiraciones de esa alma (de ordinario), sino según el consejo de mi Director, la doctrina ordinaria de la Iglesia y la razón apoyada en la fe". Padre Fundador. |