Todo el caudal espiritual de don Pedro Legaria,
fue llevado por el Espíritu Santo hacia la fundación de una Obra toda
del Corazón de Jesús. Una obra fruto de su amor a Jesucristo, de su
desbordamiento interior, de la contemplación de su Dios nacido en Belén
y muerto en Cruz, a cuyo amor y reinado quiso consagrar toda la
existencia.
Al llamarse a sí mismo "Pedro del Sagrado Corazón", nos enseña a las Esclavas de Cristo Rey a ser todas del Rey Eterno,
para llevar a los hombres por medio de la escuela de amor al Señor, que
son los Ejercicios Espirituales, hasta el Corazón de Cristo.
Revivimos el Misterio del Verbo Encarnado desde la ESPIRITUALIDAD DE LOS EJERCICIOS DE SAN IGNACIO. Por ellos caminanos como María, escuchando y estando disponibles, para en comunidad configurarnos con Cristo.
Presentamos a continuación los rasgos principales de nuestra
Espiritualidad, que emanan de los Ejercicios y de la experiencia
espiritual de Don Pedro.
"TODAS PARA DIOS"
Dios
es nuestro Principio, nuestro Padre y Creador. La experiencia de su
Amor, la persuasión íntima de ser y pertenecer del todo a Dios,
convierten nuestra existencia en servicio y adoración, viviendo el lema
que Don Pedro nos transmitió…
"Consumirnos y agotarnos en todo
nuestro ser por la Gloria de Dios y la Salvación de las Almas, y esto
mediante una suave, pero constante presencia de Dios que informe los
actos más desapercibidos de nuestro ser, y cuya presencia constituya
una jaculatoria viva, constante y amorosa del sacrificio de nuestro ser
al Corazón de Cristo Rey" (Pedro del Sagrado Corazón)
"DISCERNIR PARA HALLAR LA VOLUNTAD DE DIOS"
De la esencia de los Ejercicios brota la búsqueda apasionada de la
Voluntad Divina, y el deseo de vivir entregadas constantemente al
querer de Dios, haciendo todo en servicio suyo, buscando en todo
su Gloria: A MAYOR GLORIA DE DIOS. Discernimos el lenguaje de Dios para
quitar todo impedimento que condicione nuestra disponibilidad y
responder con lo que más nos conduce a nuestro fin.
"Buscad constantemente la Voluntad
de Dios para que en nuestra Obra se cumpla su Voluntad… Voluntad para
amarle. Procurar conocer la Voluntad de Dios en mi persona, en mis
obras y seguirla siempre, con decisión constante, sin temor ni
decaimiento. Ser todo del Corazón de Jesús"(PSC)
"CONOCER, AMAR Y SEGUIR"
Jesús, Hijo de Dios, enviado a servir, nos llama a la comunión de vida
con Él, y a esta llamada nos entregamos con un amor sin reservas,
pidiendo cada día un conocimiento más íntimo de su persona para que su
Amor unifique nuestro corazón. Así viviremos de Él y para Él, nuestra
vida brotará de Cristo, participando de su misma relación con el Padre.
"Nuestro Corazón Todo y Solo para el Corazón Divino" (PSC)
"POR LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS"
San Ignacio en los Ejercicios presenta a Cristo Rey, que llama a todos
a seguirle y a colaborar con Él en la obra de la Redención. Las
Esclavas de Cristo Rey respondemos a esta Voluntad Amorosa dedicándonos
por entero al plan de salvación, ofreciéndonos a seguir e imitar a
Aquel que no ha venido para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate de muchos (Mc 10,45).
"El fin nuestro es ayudar a nuestro Divino Redentor en la Obra de
Salvación de la humanidad. Nuestra vida es un esfuerzo constante y
silencioso por ganarle almas a Jesucristo… ¿Quién pudiera hijas mías
ganarle el mundo entero?" (PSC)
"AMOR A LA VOLUNTAD DEL PADRE"
En presencia de Cristo puesto en Cruz, las Esclavas de Cristo Rey
contemplamos la entrega del Amor hasta el extremo. De aquí brota
nuestra obediencia: haciéndonos disponibles con generosidad y amor, en
manos de Aquel que es mayor, participamos del gozo de "hacer siempre lo
que le agrada".
"Contemplad a Jesús en su Pasión,
obediente al Padre. No le neguemos nada de lo que nos suplica. La
obediencia nos da alegría y hace que nuestra vida sea una oración
continua. Jesús hasta la muerte quiso obedecer, que Él sea nuestro
modelo" (PSC)
"CÓMO TÚ"
El conocimiento y el amor a Cristo nos llevan a "sentir y pensar" como
Él hasta desear elegir su misma forma de vida, suplicando la gracia de
participar en aquél misterio de despojo, pobreza y humildad, que vivió
en su Encarnación y Muerte en Cruz. Sólo el amor impulsa a compartir,
querer correr la misma suerte del que se ama.
"Pedidle al Señor… que os
enamoréis de Cristo, y sólo de Él, de ese purísimo y Santísimo Corazón,
que estéis locas de su amor, único que llena, que satisface, que harta,
así le imitaremos, le amaremos, y el amor verdadero funde las almas en
una". (PSC)
"ENCONTRAR A DIOS EN TODO"
Dios
se entrega a sí mismo en el don del ser y de la vida, llamándonos a la
comunión con Él. Desde esta experiencia, el mundo y la creación se
transforman para nosotras en lugar de diálogo y encuentro, y nuestra
existencia se convierte en respuesta agradecida por tanto bien
recibido, para "amar y servir a su Divina Majestad" en todas las cosas.
"Deseo
hacer de mi vida una oración continua mediante la suave y amorosa
presencia del Señor… Deseo espiritualizar todo: criaturas, acciones,
trato…mediante la actuación continua y suave de la presencia del Señor"
(PSC)
"LA ESCLAVA DEL SEÑOR"
Junto con María, ofrecemos la vida a la obra de la redención, viviendo
la fidelidad cotidiana al Plan del Padre y entregadas al Evangelio con
alegría y sencillez de corazón. Pronunciamos con ella nuestro "FIAT", a
la voluntad del Señor y al servicio de los hombres, al silencio de la
contemplación, a la fecundidad de la Cruz y a la alegría de la
fraternidad. Un Sí, que sigue cambiando la historia y hace desbordar
sobre el mundo la alegría de la redención.
"Madre, enséñame el lenguaje de tu amor, la renuncia de tu oblación y
el sacrificio generoso de tu corazón. Quiero cerrar lo ojos como tú a
todo lo que no agrada a Jesús. Nuestro mundo necesita luz, te necesita
a ti, Virgen María" (PSC)
"VIVIMOS EN COMUNIDAD"
Nuestra
vida de comunidad es lugar de encuentro con Dios y expresión de la
caridad con que Él nos ha llamado y reunido en un solo cuerpo.
Formamos comunidades fraternas y apostólicas, comunidades donde se
manifieste el amor de unas por otras, y sean canales de esta caridad
"para que el mundo crea".
"Sólo me resta hijas mías, encareceros muy de corazón la santa caridad
que tan bien habéis guardado hasta hoy. Os diré como San Juan a sus
discípulos: `Hijitas mías, amaos unas a otras´. Que vuestro amor y
caridad tengan un lazo de unión, el Corazón de Jesús" (PSC)
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