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Las tres primeras hermanas
María Laporta Martínez, María de la Cruz
Aurea Martínez Pardo
Ángeles Simón Osés

Ángeles Simón Osés

"Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío"

Hermana Ángeles Simón Osés Nació el 2 de agosto de 1884, en la misma localidad de Murchante (Navarra) en una familia de arraigadas convicciones de fe y acomodada situación económica. Su padre era D. Manuel Simón. Su madre Doña Juana Osés, que era maestra y ejercía como tal en el pueblo.

M. Angeles, con sencillez, plenamente integrada en esta familia Religiosa que brotaba en la tierra, llevó a cabo importantes trabajos de organización de las Casas de Ejercicios, realización de las tandas, intenso aporte de trabajo y de impulso apostólico.

Aceptada la llamada de Dios para entregarse por entero a la Fundación de la nueva Congregación, M. Angeles participó de lleno en las vicisitudes que la precedieron. El Señor había dotado a M. Angeles con un carácter bondadoso y dulce, amable y complaciente, siempre acogedor. Hasta su aspecto externo tenía este matiz suave y pacífico.

Quienes la conocieron la admiraron como alma de Sagrario, pues aunque fuera grande el número de sus ocupaciones, no le faltaban tiempos para acompañar al Señor en adoración ante su altar. Sus devociones predilectas eran: La Eucaristía, el Sagrado Corazón, la Virgen y San José.

Una vez establecida la primera Casa de Ejercicios en Tudela fue nombrada Superiora de la Comunidad.

Ardió en deseos de extender la Obra de los Ejercicios, tan amada, por considerada el medio mejor para establecer el Reino de Cristo en el mundo.

Hermana Ángeles Simón OsésLas Hermanas la recuerdan sobre todo por su espíritu maternal. La que tantas veces oyó al Padre decir que la Superiora ha de ser una Madre para sus hijas, lo entendió y practicó muy bien.

Por los años 58-59 se vio libre de cargos de gobierno, pero no de su actividad en la medida que la edad le permitía. Residió en Burlada, encargada de la sacristía con las novicias.

En el verano de 1968, habiendo hecho Ejercicios Espirituales con la Comunidad, del 24 de Junio al 2 de Julio, al final se sintió fatigada por un pequeño amago de angina de pecho que le había dado. El 8 de Julio, de repente, se sintió enferma de gravedad. Llamaron de inmediato al sacerdote, quien le administró la Santa Unción. Acompañada de las Hermanas, que oraban a su lado, suavemente, sin agonía y con placidez, pasó a la Casa del Padre la que siempre se mostró fiel hija de Dios. Sus últimas palabras habían sido un acto de amor confiado: Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

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