Año y medio lleva funcionando la Casa de Ejercicios de Tudela, cuando el Pontífice Pío XI, como si hubiese tenido información exacta de la inauguración de la casa, confirmaba oficialmente la aportación espiritual que las Casas de Ejercicios estaban llamadas a transmitir a la vida espiritual de la Iglesia.
Con motivo del cincuentenario de su ordenación Sacerdotal, el Papa quiso dejar a la Iglesia un recordatorio espiritual "del cual esperamos grandes ventajas espirituales para el pueblo cristiano; a saber: la práctica tanto por el clero como por los seglares, de los Ejercicios Espirituales".Esta era la finalidad de la encíclica "Mens nostra" (20 de diciembre de 1929), verdadera Carta Magna sobre los Ejercicios Espirituales. De este modo la Carta Encíclica daba la confirmación a la Casa de Ejercicios con estas palabras: "Al ir creciendo en la Iglesia la estimo de los Ejercicios, han aumentado también las casas para practicarlos. Estas casas desempeñan el papel de oportunas posadas situadas en medio del árido desierto de esta vida. En ella los fieles se reponen de sus pérdidas y se nutren con un alimento celestial. ¿Quién puede contar el número de personas que en estas santas casas encontraron la paz de su alma? En el retiro de estas casas encontraron en tanto más gustosa la soledad cuanto mayores eran sus trabajos, y orientaron sus vidas hacia valores superiores y eternos". |