La "Casa Grande" llamaban en Murchante al proyecto de casa que Don Pedro soñaba: cincuenta habitaciones individuales, cocina, comedor, capilla, sala de conferencias, habitaciones para hermanas de comunidad y novicias, y una amplia huerta para ayuda de la despensa y para paseo y esparcimiento de los ejercitantes…
Había que poner la primera piedra y ésta fue bendecida el 3 de mayo de 1924, en una ceremonia solemne presidida por Don Isidro Badía y Sarradell, obispo de Tarazona. La cajita de bronce encerrada en la piedra primera guardaba un acta del acontecimiento con los nombres de los invitados a este acto, que fueron todos los sacerdotes y superiores de institutos religiosos de la ciudad, todas las autoridades, todas las familias de las jóvenes de la Milicia de Jesús, bienhechores y amigos. También se guardaron en la caja de bronce varias medallas, cada una con su significado propio: Una del Sagrado Corazón por la devoción que don Pedro le profesaba; de la Virgen y San José que será el protector de la Obra; de San Pedro en el acto de recibir las llaves porque "así queremos hacer un acto de sumisión de los Sres. Obispos y de la Iglesia".
También las tres fundadoras quisieron dejar su recuerdo en la urna de la primera piedra. María de la Cruz introdujo una medalla de la Eucaristía, otra del Niño Jesús y una crucecita de plata y esmalte significando que se ofrece a llevar todas las cruces que quiera enviarle Jesús. Ángeles, una medallita del Sagrado Corazón pues era su nombre de Congregación, y una imagencita de la Virgen del Pilar, a la cual la Congregación futura debería tener especial devoción. Áurea introdujo dos fotografías, una de la Oración del Huerto, su nombre de Congregación, y otra de la Inmaculada por ser la devoción predilecta de la Congregación. Algunos de los presentes introdujeron también diversos objetos para el recuerdo. |