Siente la necesidad personal de entregarse a los intereses del Reino
en ese: "consumirse y agotarse..." como respuesta a la invitación
personal de Cristo en la meditación del Reino: "los que más se querrán
afectar y señalar..." Capta el valor que los Ejercicios ofrecen, no
sólo para la dimensión de santidad personal, sino para renovar la
sociedad y reavivar la fe y el testimonio de la vida cristiana en todos
los estamentos de la Iglesia. Comprueba que los Ejercicios forjan
cristianos auténticos y apóstoles comprometidos. En uno de sus escritos
dice:
"Había
observado que mis mejores feligreses, mis cooperadores más celosos y
constantes en la catequesis, eran los que habían hecho los Ejercicios
conmigo en una casa sin condiciones apropiadas e improvisada para
ellos... ¿No podría extenderse más este medio de regeneración cristiana
y social? ¿No sería factible establecer una congregación religiosa
estable y permanente dedicada a este fin?"
Don Pedro, se daba cuenta de la aventura en que se embarcaba:
"Sería una verdadera locura...
querer realizar una Obra de esta magnitud, un pobre cura como yo, sin
conocimientos de la vida religiosa... el atrevimiento de acometerla
sería una temeridad en mi pequeñez si no contara confiadamente con
Dios, con mi Madre la Santísima Virgen y con la cooperación de los
padres de la Compañía de Jesús".
Síntoma claro de la voluntad de Dios: la pequeñez. Dios tiene un estilo
que se repite. Le gusta trabajar con instrumentos muy frágiles. La
empresa era una locura, pero aquel Sacerdote frágil de cuerpo y
lleno de fuego, estaba convencido de que Díos la quería. |