Todo el caudal de espiritualidad de Pedro fue llevado por el
Espíritu Santo hacia la Fundación de una Obra de trascendencia
universal. Las fundaciones suelen ser obra de un desbordamiento
interior, una llamada que quema y ha de salir fuera para incendiar a
otros y multiplicar su resplandor.
La experiencia personal de los Ejercicios Espirituales fue la base de
inspiración de la que se sirvió el Señor para concederle el
carisma fundacional. Pedro vivía los Ejercicios y los experimentaba.
Desde sus años de Seminario hasta el fin de su vida, sus ejercicios
anuales eran la pieza insustituible de su vida sacerdotal.
Su mismo lema: "Consumirme y agotarme en todo mi ser físico,
intelectual y moral, por la gloria de Dios y salvación de las almas" se
caldeaba en Ejercicios con el ignaciano "mas": "lo que mas conduce",
"por más imitar a Cristo", "para mas amarle y seguirle". |